martes, 24 de febrero de 2015
Hasta pronto, Candilejas
lunes, 31 de marzo de 2014
Hoy me he levantado con una noticia pésima: mi videoclub ha sufrido una baja irreparable. Dijo "MI" porque después de casi 12 años de alquiler intensivo de películas lo considero bastante mío, la verdad. Soy consciente de las consecuencias de mis actos y sé que muchos me dirán "viejuna" cuando confiese públicamente que sigo alquilando películas en lugar de descargarlas de internet.
¿Qué le voy a hacer? Me siento bien yendo a un lugar en el que ya no me preguntan mis datos cuando voy a por mi dosis y en el que no se asustan cuando me voy con una selección de americanadas estudiantiles, peleas de chinos y cine de autor bajo el brazo. Saben qué película lleva mi nombre cuando llega y siempre saludan a Kumo como si fuera el mejor perro del mundo, a pesar de que en sus años mozos marcó las estanterías de un territorio que consideraba propio.
Eran dos, Edu y Mario, los dos igual de fantásticos, pero ahora, como en 'Los inmortales' (Russel Mulcahy, 1986), solo ha podido quedar uno. Las circunstancias obligan y en este caso creo que a las dos mitades de mi videoclub favorito de todos los tiempos la despedida les ha dolido por igual. Tanta descarga, tanta descarga y al final esto es lo que pasa. Alguna he descargado, desde luego, pero mis intentos de infidelidad han fracasado porque no es lo mismo, en absoluto.
Ni se me pasó por la cabeza cuando fui el sábado a por mi paquete triple de los fines de semana que me quedo en casa. A un precio de risa, tres películas que puedo devolver cómodamente el lunes. No me lo imaginaba porque Mario, como es habitual, me atendió con una sonrisa que ni los puentes trabajando ni los malos días ni una gripe le han borrado jamás.
Pues nada, me entero por Facebook de que se acabó, que la cosa está difícil y que Mario ya no estará detrás del mostrador. Y yo, chica dura a base de ver películas de acción y entrenamiento marine, he dejado caer dos lagrimones porque no me parece justo y porque somos muchos los que vamos a echar de menos sus gorras, sus selecciones musicales y sus recomendaciones certeras.
Más allá del deber (John Fasano, 2005) porque cuando las cosas se te tuercen y piensas que el amor es una mierda - precisamente tengo alquilada 'Amor' (Michael Heneke, 2012) y aún no sé si atreverme a verla - ahí tienes las fotos de Mario con Isabel para hacerte pensar que sí, que existe y que a veces le llega en cantidades industriales a la gente que se lo merece. Más allá del deber (John Fasano, 2005) porque te escuchaba cuando las cosas te sobrepasaban y te ayudaba a ver 'the bright side of life' ('La vida de Brian, Monthy Pyton, 1979).
Me apena porque esto parece el principio del fin. Es la misma sensación que producen las tiendas de discos que van amontonando existencias en pilas cada vez más reducidas, como si esperasen vender el último para decir adiós.
Yo me resisto. Seguiré yendo a por películas mientras esté por estos lares porque me gustan los videoclubes y porque siguen Edu y Linda, magníficos donde los haya.
No le pido al destino una primitiva, sino conservar mi trabajo y que mis otros proyectos salgan adelante porque me encantaría contar con alguien como Mario, que, como decimos por aquí, es un jarrillo de lata porque pa' to' vale. Ojalá alguien se dé cuenta muy pronto del potencial que tiene este chico porque si personas así van a la cola del INEM mientras hordas de tarugos rigen los destinos de este país, mal vamos.
Así que, Mario, disculpa el atrevimiento, pero hay cosas que se indigestan si no las dices. Mucha suerte a ti y a los tuyos.
Estoy segura que esto no es un 'The End', sino un 'To be continued'.
jueves, 7 de febrero de 2013
Los móviles, los inodoros y el arroz
martes, 3 de julio de 2012
Una jornada en el Olimpo
El gimnaso que frecuento tiene una hilera de bicicicletas estáticas colocada frente al gran ventanal que da a la piscina, situada unos metros más abajo. Pedaleaba con brío conectada a mi MP3, ajena a los marcadores de kilómetros y de calorías. Estaba como en trance porque, digan lo que digan, una bicicleta que no se mueve por mucho empeño que le pongas es algo antinatural y aburrido. Mirar a los nadadores me relaja por regla general, salvo que se trate de nadadores que no avanzan. Son como bicicletas estáticas humanas que se quedan ancladas en un punto de la piscina por mucho que muevan brazos y piernas. Día tras día intento aplicar mis escasos conocimientos de física y anatomía para averiguar por qué unos sí y otros no. En algunos casos es bastante obvio, pero en otros la ausencia total de movilidad en el agua escapa a los análisis científicos. Puede que a algunos les pese la conciencia y a otros la angustia vital, y que cada visita al gimnasio sea un pequeño intento de suicidio para que parezca que fue un accidente.Me estoy desviando del tema. Vuelvo al descubrimiento.
Mientras pedaleaba vi que éramos doce personas, pedaleando en bicicletas y mirando desde las alturas a un grupo de hombres pequeñitos ajenos a la razón de su existencia acuática. Van, vienen, van, vienen y van y vienen sin saber que están siendo observados por los doce dioses del Olimpo.
Yo me he pedido Palas Atenea antes de que se me adelante alguien. Una vez consciente de mi destino, he pedaleado con más ganas que nunca. Ahora la bicicleta estática sí tiene sentido. Nuestro impulso conjunto es lo que mueve al mundo. Los nadadores avanzan a nuestro ritmo. Cada vez que alguno de nosotros para o abandona su vehículo inamovible, un nadador sale de la piscina. Unos vuelven. Otros no.
Ahí siguen. Plas, plas, plas, chapoteando. Hay de todo, pero nada es lo que parece. Llega una señora con bastantes kilos de más y ya próxima a una edad que en otros tiempos era sinónimo de catalepsia. ¡Zas! Se mete en el agua y se convierte en sirena. Decido concederle 15 años más de vida. Se los merece.
Entra un chico. Tiene un aire a Apolo, pero menos afeminado. Ha tenido el buen criterio de utilizar unas chanclas hawaianas oscuras en lugar de unas sandalias doradas y ortopédicas como las que lleva el hortera de mi medio hermano. Se lanza a nadar y, ¡oh, desencanto!, la inercia le juega una mala pasada y el bañador avanza con unos centímetros de retardo respecto a su trasero. El look albañil hace que la magia se desvanezca.
Un albañil. Eso es lo que parece Zeus, que pedalea a la izquierda. A ese todo le da igual. Pone el piloto automático y va que chuta. Sólo las niñas monas le sacan de su letargo. Ahí entra una. La mira, saca su voz de peón de obra que no ha conocido mujer y dice: "¡AAaaaaaAAAAy, morena, que me convierto en león marino y te enteras de lo que vale un....". Siempre igual, no escarmienta.
Envidio a Zeus. Yo me preocupo demasiado. En realidad no tengo mucho que hacer. Los nadadores creen en el determinismo porque les consuela tener a quién echarle la culpa de sus pifiadas. Se equivocan. Nosotros nos limitamos a pedalear para que su mundo no se pare. Somos como el tic-tac de un reloj de pared con un carrusel de muñecos que entran y salen cada hora en punto. Son la genética y sus propias decisiones las que van marcando cada día de su existencia. Nosotros somos espectadores privilegiados que a veces hacemos apuestas para no aburrirnos, pero nada más.
Empiezo a aburrirme. Quién inventó la bicicleta estática debía de estar enfermo. He decidido cambiar el casco y la lanza por un gorro y unas aletas. Tal vez me entre el miedo escénico al sentirme observada, especialmente con estas pintas. Da igual, lo prefiero, por lo menos avanzaré, aunque sea despacito.
martes, 31 de enero de 2012
Martes de perros
Estos días ha estado actuando de una manera extraña. No mira teletipos ni escribe páginas para el periódico. Personalmente me alegro porque mi relación con la prensa nunca ha sido buena, especialmente con los periódicos enrollados. No duelen, pero interrumpen de golpe y porrazo mis periodos de actividad más productivos.
Algunas mañanas se va a un sitio que se llama INES o algo así. Debe de ser una discoteca nueva en la que ponen música rara de esa que le gusta, aunque a esa hora probablemente sea un 'after'.
Esa es otra, la música. Estoy empezando a hartarme de la música que me pone en el coche. El otro día me puso a Daniel Johnston y no estaba mal. Me gusta más sin arreglos. En uno de los viajes la hermana de la individua puso algunos temas de su Ipod. Tenía unos agudos de lo más armoniosos. Daniel aullaba y yo, ni corto ni perezoso, me puse a hacerle los coros. Se rieron un montón... No lo entiendo porque yo iba muy en serio. Que se ría, que se ría. Si la individua supiera cuánto me río yo cuando intenta cantar algo de Within Temptation cuando conduce... Es que me troncho, estoy por llamar a la MTV para que le pongan la cámara oculta esa que le ponen a los conductores que cantan.
Aún no he llamado a la MTV, pero ya le he creado un perfil en Facebook llamado "Señoras que escuchan a los Maiden cuando van al Mercadona". Es lo peor, está loca. Le he cogido cariño, sí, pero está como unas maracas.
Ve películas sin parar cuando tiene tiempo. Va de selectiva, pero yo la he visto haciendo posturitas delante de la tele cuando salen señores chinos que gritan y dan patadas todo el tiempo. Se queda mirando a la pantalla y dice: "Eso sí que es un caballo cuadrado". Está fatal, necesita gafas porque en la tele no hay ningún caballo, sino un señor chino con las piernas abiertas, los pies pegados al suelo y cara de haber comido pienso rancio.
Al menos lo de las películas tiene algo bueno. Conocí a mi novia en uno de sus viajes al videoclub. Esa es otra historia porque no me gusta hablar de mi vida privada, prefiero airear los trapos sucios de otros.
La verdad es que con esta tengo material de sobra. Es una ególatra. Desde que va al INES se dedica a repartir papeles con letras y su foto en una esquina. Sale fatal en las fotos - las de carné son especialmente terroríficas -, alguien debería decírselo, así que no entiendo ese empeño. Allá ella, hace mucho tiempo que dejé de intentar entender su comportamiento.
¡Uy, ahí viene! Aprovecharé que está limpiando la habitación para tirarme en el sofá ahora que no me ve. El otro día yendo de paseo nos encontramos con un señor que fue alcalde. Nos dijo que a muchos políticos se les ocurren las mejores ideas cuando pasean. Yo he decidido que si me viene una idea, mejor me tumbo al sol hasta que me pase, no sea que acabe de alcalde o algo peor.
martes, 13 de diciembre de 2011
Perreando

martes, 31 de mayo de 2011
Los peligros de los deseos cumplidos
- "Hay más lágrimas por las plegarias no atendidas que por las atendidas"(Santa Teresa de Jesús)
sábado, 19 de marzo de 2011
Se busca a El Lepero
Anoche hablando con Javi el de Canal Sur salió el tema de las películas.[ En mi profesión, como en casi todas las demás, pasan estas cosas. Los compañeros nos cambian el apellido. Del mismo modo que algunas terminaciones de los apellidos indican "hijo de", el complemento que se añade a nuestro nombre significa el medio al que perteneces (en tel sentido más extenso de la palabra). Ana la del Área, Vane la del Europa, Nieves la de la Ser...La lista es cada vez más reducida, pero todos se han ganado su complemento a base de muchas horas de patear las calles grabadora, cámara o micro en mano.
Suena mi móvil en casa de mis padres.
- Mi madre: ¿Sandra, es tu hermana?
- Yo: No, es Rocío la del Puerto.
- Mi madre:¿Quién es, alguna folclórica? ]
En fin, a lo que iba. Salió el tema de las películas. A veces, cuando voy al cine me acuerdo de pronto de las películas que ponían en el club de mi casa en Almonaster. Cuando voy al vídeoclub me acuerdo de El Lepero. Me explico.
Lo de las películas eran unos señores que recorrían la Sierra de Huelva para llevar el cine a los pueblos y aldeas. La carretera no era como ahora, sino todas eses, pendientes y estrecheces. Entonces no pensaba en los señores que pasaban horas al volante, sino en saltar desde mi patio por la ventana del club para ver que ponían. Recuerdo cine francés en blanco y negro y 'Pánico en el Transiberiano', que causó sensación. Fue después cuando me di cuenta de que los señores tenían mucha culpa de que me gustara el cine y de que tenía mucho que agradecerles.
La vida. Más de veintitantos años después conocí a uno de los señores. Resultó ser el escritor Hipólito Navarro. Fue en Algeciras. Iba a hacer una lectura y para allá que me fui porque me gustan los cuentos. En uno de ellos hablaba de ciertas prácticas sexuales con melones. La historia, magnífica, transcurría en la misma sierra en la que crecí. La lectura terminó y me apunté a la gira nocturna preparada para el protagonista de la noche por dos escritores amigos, dos escritores grandes que también son grandes escritores. Resultó ser un señor divertidísimo el señor Navarro, pero, comentando lo de su cuento, resultó ser además uno de los señores que ponían películas detrás de mi casa. Pude darle las gracias y me fui a casa un una línea tachada en la lista de cosas que me quedan por hacer.
El lepero. Le decíamos así porque venía desde Lepe con una furgoneta cargada con cajones de fruta con películas Beta y VHS. Venía los martes por la tarde. Paraba en la puerta de mi casa, abría las puertas traseras y acudíamos todos como moscas. Todos los que tenían vídeo, claro.
El niño de Don Alberto, Pablo el de Pepita y Alejandrito el de Las Palmeras - también eran nombres de coplistas, ahora que lo pienso - ya estaban esperando cuando el coche ni siquiera había terminado de frenar. Nos dejaban las películas una semana, así que o rotaban ellas o rotábamos nosotros, pero acabábamos viéndolas todas varias veces. No éramos muy selectivos, la verdad. Nos tragábamos todo desde 'Goldarak' (Grendaize) a 'Terror en el mar Egeo', pasando por 'El hijo del cura', 'El mono borracho en el ojo del tigre' o 'Enemigo mío'. Que yo sepa, todos nosotros hemos crecido listos, fuertes y hasta bastante monos. Tanta hiperprotección a la infancia no puede ser buena.
No recuerdo quién se fue antes, si él o nosotros. Me gustaría darle las gracias y hasta un abrazo. Ahora sí entiendo el esfuerzo tremendo de irse de casa, pasar horas en la carretera y cargar y descargar furgonetas toda la semana. Pues eso, gracias dondequiera que esté.
lunes, 14 de marzo de 2011

miércoles, 2 de marzo de 2011
Se busca a El Murga

jueves, 17 de febrero de 2011
Actitudes dictatoriales en TOB
La información procede de Marikiti, por lo que desconfiamos de su veracidad. En cualquier caso, hacemos un llamamiento a los participantes en la partida para recabar más información.
(Seguirá ampliación)
(Por favor, no usen insultos de más de 14 letras porque se nos colapsa el blog)
El Murga emprende su aventura editorial
viernes, 11 de febrero de 2011
Rajada popular
Cruces de acusaciones, amenazas y excusas. Penoso el espectáculo ofrecido por los jugadores del TOB tras la espantada popular del pasado miércoles, cuando la pista de bolos quedó desierta a la hora prevista para el inicio de la nueva competición. Ninguno de los convocados se presentó tras la aplastante derrota de El Murga que, según fuentes próximas a Salud Mental, recibe atención psiquiátrica desde que tuvo que pasearse por la bolera con la banda de la ignominia sobre el pecho y un tubo de vaselina en la mano.jueves, 3 de febrero de 2011
Humillante derrota

"Estos cabrones han pegado los bolos al suelo, fijo, porque yo he tirado perfectamente...Además, mi bola estaba mal, en el próximo campeonato jugaré con otra", declaró El Murga unos instantes después de conocerse las clasificaciones definitivas. Sus rivales afirman haber sido objeto de amenazas en ausencia de cámaras y aseguran que la sonrisa de El Murga durante la entrega de premios era una máscara que ocultaba una frustración sin límites.
"Llegó muy chulito él, pero al final na de na", afirmó El Marikiti, que se salvó de la humillación final gracias a los dislates del gran derrotado.
El Gran Poder, la revelación de la temporada, subió al podium en un triunfo que le ha dado la llave del Olimpo de los bolos. La elasticidad de sus movimientos, sus largas horas de entrenamiento con dinamómetros, y una perfecta combinación entre velocidad y puntería se tradujeron en una justa victoria.
El I TOB finalizó con la imposición de la banda y la entrega de trofeos al primero empezando por la cola (ver vídeo completo en www.formularomerito.blogspot.com).El Murga aceptó la banda de 'Putita de los bolos' con una dignidad que resultó ser sólo aparente. Walter Poweranger, experto en lectura labial, ha asegurado que el visionado de las imágenes en cámara lenta descubre el verdadero mensaje del perdedor: "¡Esto no va a quedar así, tengo amigos que pueden terminar de arruinar vuestras miserables vidas!".
Última hora: Vaselinas Paco ha contactado con el gabinete de prensa de TOB para anunciar su decisión de patrocinar a El Murga. Nuestro equipo de diseño ha comenzado los trabajos para diseñar el logo que la vergüenza de las boleras de la comarca lucirá en su camiseta a partir de la próxima temporada.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Un universo colgado del hombro (II)


Hay un bloc de notas: puerto, sucesos, regalos de Navidad que no he comprado. Están las estrellas de papel que le compré a Ana y creía haberme dejado en casa, un móvil enloquecido que desde ayer me manda el mismo mensaje cinco veces....
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Despertar en Hakone y flashback Nikko





A la vuelta estaba molida. Dormí en los trenes al más puro estilo autóctono, cayendo en un coma profundo y despertando en los cambios de paradas, como si me hubiese tragado un despertador.
lunes, 6 de diciembre de 2010
El ryokan




Termina la excursión y salgo para el ryokan, en Hakone. No es uno de esos ryokan lujosos que salen en los reportajes de televisión. La entrada parece una cueva excavada en la montaña con un porche de madera. Dejo los zapatos en el casillero de la puerta y cojo una de las babuchas que esperan en hilera a los visitantes. Apenas hablan inglés, pero nos entendemos.
Habitación Bambú número tres. Corro la puerta y me quedo sin palabras. Una de las paredes es una gran ventana de cristal que da al cauce de un río cuyo nombre desconozco. No hago mucho por recordar los nombres. Nada más entrar he deseado tener sueño para dormirme escuchando el agua que corre. Le pregunto a Kutsume, la señora que me atiende, y me dice que el río se llama algo parecido a "hayaku" (rápido). El nombre perfecto. El agua corre hacia el mar como los niños que van a ver el océano por primera vez.
Me pongo el yukata. Abriga porque es de algodón. Me queda ancho y corto. Japón no está hecho para mis medidas, pero, aun así, es cómodo. Tanto quejarme de sentarme en seiza en las clases de aikido y ahora agradezco el entrenamiento porque aquí todo está a ras del suelo.
Los onsen sí están hechos a mi medida. Por fin el agua tan caliente como yo quiero. Me habría quedado toda la tarde. Colocas el cartel de "ocupado". Te quitas el yukata. Lo doblas. Te lavas y te metes en el agua. Todo es silencio. No piensas en nada. Quizá sólo he pensado en qué tipo de araña sería la que había en el techo.
Escribo mientras ceno. He perdido la cuenta de los platos. Kutsume me explica qué es cada cosa y cómo se prepara. Es como un cuadro. Me encanta la comida...Casi toda. No hace mucho tuve una mala experiencia con el sashimi y encima he descubierto que si no está cortado fino, no me entra. Por culpa del sashimi vivo uno de los episodios que, seguro, serán de los más bochornosos de la historia de mis viajes.
No quería ofender a nadie dejando en la bandeja lo que para ellos es un manjar. He visto un paquete de cleenex y he visto el cielo abierto. He cogido el plástico y he metido dentro los trozos que sabía inaceptables para mi estómago. Los he aplastado hasta hacer una pasta.
Vuelvo a la cena. Viene Kutsume a retirar la bandeja y se queda. Me da una clase magistral sobre cómo contar en japones con toallas, frutas, termos y todo lo que pilla a mano. Mai, dai, ko, hon,bon, pon...Así seguro que no se me olvida. Dice que aun siendo japonesa a veces le cuesta. Seguro que es para consolarme.
He esperado a la madrugada para ocultar el cuerpo del delito en la manga del yukata y tirar el contenido de la bolsita por el modernísimo inodoro.Antes hago una mini prueba para asegurarme de que el chisme traga bien. Sólo me faltaría atascar el onsen con un trozo de atún crudo. No quiero ni pensar en cómo me quedaría si, como consecuencia de una fontanería creativa, estando a remojo en agua caliente de pronto me saliera un trozo de atún crudo disparado desde la cañeria por la que entra el agua. Más de uno me retiraría la palabra si se enterase de esto, hay mucho fundamentalista nipón nacido en tierras occidentales.
En el avión leía un relato de un libro de Ishiguro que me prestó mi hermano. Un músico sin éxito y una famosa dedicada a vender exclusivas salían de excursión nocturna por un hotel con las caras vendadas después de una operación de estética. El músico acaba con la mano metida en un pavo relleno para recuperar un premio que previamente habían robado. Me reía más al pensar que esas cosas pasan, sobre todo por que les ocurren a otros.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Fuji San



12 de noviembre de 2010
Acabo de ver las hojas cayendo de los árboles cerca de la quinta estación del monte Fuji. Caen despacio, pero son de tantos colores entre el marrón, el rojo y el amarillo, que no da tiempo a contarlos. Voy en el autobús. Aunque sólo se escuchan las palabras de la guía y el motor, casi se oye el sonido de las hojas al quebrarse contra el suelo.
Aún no he podido ver la cima. Debe de estar nevado. No he caído. Tenía que haber quemado incienso en el templo shinto que había en la quinta estación para pedir sol durante unos segundos. No lo he hecho porque los adornos en forma de "M" sobre fondo rojo de la entrada me recordaban al logo de Mc Donalds y eso en un templo no inspira mucha confianza.
No he visto la cima, pero el monte se sentía. El viento helado me llevaba ladera abajo y me adormecía la nariz. Ha nevado un poco. No recordaba la sensación de tener copos de nieve enredados en el pelo. Echaba de menos el frío.
Me gustaría volver alguna vez en verano para llegar hasta la cima, sólo se puede subir en julio. Me cuesta entender lo que dice la guía, es un inglés extraño. Me parece entender que el primero en subir fue un japonés de muchísimos años que subió las cenizas de su padre. Lo mismo no dice nada de eso, pero sería una bonita historia. Es un bonito sitio para descansar, con estos árboles, las rocas de lava y el viento.
He mandado una postal de cumpleaños desde la quinta estación y he colocado algunos sellos con la silueta del monte en mi cuaderno. He probado el dulce de wasabi en una tienda y he comprado un paquete en una tienda para turistas. Seguro que me va bien en los ataques de hambre nocturnos en hoteles y riokanes.
No me lo creo. Ha salido el sol y he visto la cima en el camino al hotel en el que vamos a comer. La guía ha cantado una canción japonesa sobre el Fuji San cuando lo hemos visto a lo lejos. Aplausos merecidos. No he hecho fotos porque temía que se esfumara mientras encendía la cámara.
Un rato después llegamos a un hotel para comer. Nos ponen una bandeja dividida en cajitas con sushi de atún, pollo, todo tipo de verduras, un cuenco de arroz, sopa de miso y, por supuesto, té. En el hotel sí hago fotos. De lejos se veían las primeras nieves. No sé por qué esta fijación, quizá por Mishima.
Salimos para la zona de los lagos. La guía cuenta que una de las cosas más importantes de la ceremonia del té es la idea de que nunca es la misma. Puede ser el mismo lugar, pueden ser las mismas personas, pero el estado de ánimo, el tiempo y las personas mismas cambian de una vez para otra. Por eso hay que vivir cada ceremonia como si fuera única y dejar todo detrás cuando se entra en la habitación. La vida es así, por eso no hay que dejar las oportunidades. Es mejor equivocarse que pensar "qué habría ocurrido si ..."
Hemos seguido con el recorrido, muy de turistas japoneses, pero a mí me gustaba. Esto y los templos es lo único que llevo programado como excursión. El resto, ya veremos. Hemos subido al monte Komagatake en teleférico. La mayoría estaban cancelados por el viento, pero nuestra cabina era de las fuertes
Yo quería el barco pirata, pero en el lago me ha tocado el vapor del Mississipi. Tampoco está mal. Todo muy kitsch. Me he subido a la última cubierta. Me gustan los barcos y me gustan las alturas, menos en las norias. Manías. Tengo pocas pero importantes. Todo va a cámara lenta. El barco corta el agua despacio y la niebla recorta los árboles, parece que han perdido la cabeza
Se está bien sola, aunque no descarto la posibilidad de volver al lago con acompañantes de espíritu competitivo para echar carreras en los cisnes a pedales.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Primeras páginas: Tokio




Ahora sí


