Polémica en el primer día de la nueva temporada de TOB. La partida ha finalizado con una rotunda negativa de El Murga a colocarse la banda de la humillación. Sus compañeros habían decidido democráticamente que el nuevo jugador, conocido en los tatamis como '95 por ciento', estaba exento por tratarse de su bautismo de fuego.
La información procede de Marikiti, por lo que desconfiamos de su veracidad. En cualquier caso, hacemos un llamamiento a los participantes en la partida para recabar más información.
(Seguirá ampliación)
(Por favor, no usen insultos de más de 14 letras porque se nos colapsa el blog)
jueves, 17 de febrero de 2011
El Murga emprende su aventura editorial
Hay personas que no saben permanecer inactivas. Saben que la vida es corta y no quieren desperdiciar un segundo. El Murga es uno de esos seres especiales. La inquietud vital le ha llevado a escribir su primera novela mientras esperaba que sus rivales recogieran el guante cargado de vaselina de TOB. Su primera obra, 'La ramera de la bolera' (Romerito Publishers, 2011) narra la historia de un grupo de amigos cuyas relaciones se deterioran cuando se ven inmersos en una lucha devastadora contra la humillación.
El autor confiesa que no sintió inquietud literaria alguna hasta que dejó su primera entrada en LBLCED. "Fue una revelación", comenta, "sentí que mis dedos se deslizaban ágiles sobre el teclado y no podía parar de escribir". Aquella primera intervención dejó fragmentos imborrables, como : "La guarra, serda, jibia, cobardica, pierdeaceite y puerca del Marikiti se pegó la semana pasada una rajada tremebunda".
La frase, hiriente como una estocada directa al corazón, es precisamente el comienzo de su novela. Explica que en principio la había planteado como una 'road movie'. Lo descartó. "Sabía que iban a comparar mi libro con 'On the road', de Kerouac, pero me sabía mal dejarlo en mal lugar con lo que yo le admiro, así que pensé que mejor que no".
Deja muy claro que no le gustan las comparaciones cuando le preguntan por sus similitudes con Bukowski. "Preguntarme por él", responde, "es el recurso de los periodistas sin recursos, ven dos palabras un poco fuertes y piensan: 'claro, Bukowski'. Ya me gustaría a mí ver al Bukowski con la banda de putita de los bolos, ya".
Con o sin influencias, todo hace presagiar un éxito editorial sin precedentes. Fuentes cercanas a los productores de 'Sin tetas no hay paraíso' indican que han mostrado interés en hacer una mini serie de 'La ramera de la bolera', con Javier Bardem en el papel de El Murga.
Parece que no es el único con inquietudes artísiticas. El gabinete de prensa de TOB ha encontrado bocetos de una línea de trajes de baño para natación sincronizada masculina firmados por Marikiti en la guantera del coche de su novia. Los bocetos estaban dentro de un sobre dirigido a la sede de Versace en París. No sabemos si le mueve la envidia o un talento desconocido hasta la fecha.
¿Qué nuevas sorpresas nos deparan los contrincantes de TOB?
Seguiremos informando.
Pie de foto: según El Murga, la fotografía está hecha en algún lugar de Europa, pero nuestros expertos sostienen que se trata de Charco Redondo después de la temporada de lluvias.
viernes, 11 de febrero de 2011
Rajada popular
Cruces de acusaciones, amenazas y excusas. Penoso el espectáculo ofrecido por los jugadores del TOB tras la espantada popular del pasado miércoles, cuando la pista de bolos quedó desierta a la hora prevista para el inicio de la nueva competición. Ninguno de los convocados se presentó tras la aplastante derrota de El Murga que, según fuentes próximas a Salud Mental, recibe atención psiquiátrica desde que tuvo que pasearse por la bolera con la banda de la ignominia sobre el pecho y un tubo de vaselina en la mano.El incidente salió a la luz el pasado 10 febrero, cuando dos de los rivales, El Murga y Marikiti, coincidieron con el gabinete de prensa del TOB durante una manifestación. (La humillación ajena es divertida, pero no da de comer, así que es preciso compaginar los bolos con otras actividades). Los gritos de reproche entre ambos contrincantes se alzaron por encima de las voces de los manifestantes.
- Mi versión es la única- berreaba El Murga.
- Anda ya, cagaoooo, que te llamé un montón de veces para quedar y no cogías el teléfono - gritaba Marikiti.
- Si hombre, que te llamé y eras tú el que no lo cogía.
- Es que estaba en natación.
- Sí, sí, como gane te vas a enterar.
Sus palabras dejaron al gabinete de prensa sumido en un mar de dudas. Por ello, consultó el blog de Fórmula Romerito, fuente fiable al cien por cien a pesar de estar gestionada por el Puto Crack. Cuál no fue su sorpresa cuando comprobó que había noticia alguna de la espantada del miércoles y, en su lugar, había una entrada de la casi olvidada competición de Fórmula 1.
La reanudación del torneo sigue sin fechas y sin expectativas.
Gran Poder sigue desaparecido. La policía barajala hipótesis de que simula su propio secuestro para dejar que sus rivales se despellejen mutuamente en su ausencia.
Una filtración reciente de Wikileaks revela que Marikiti emigra a Marruecos este fin de semana, en un intento de que los ánimos se disipen en su ausencia.
El Murga trata de justificar su reciente detención tras ser sorprendido con una barra de labios roja del Bodybell y una faldita de cuadros del Bershka ocultas bajo la chaqueta.
El Puto Crack, dicen, se ha afeitado la barba para despistar a sus furibundos seguidores.
El entorno de los jugadores, mientras tanto, se niega a hacer declaraciones. Sufren en silencio los desvaríos de sus parejas, amigos y hermanos. Sin embargo, no se descarta que más de uno acabe durmiendo en el sofá. No debe de ser fácil soportar llamadas anónimas a las cuatro de la mañana.
jueves, 3 de febrero de 2011
Humillante derrota

No tenían suficiente con atropellar vacas y quemar neumáticos. Los corredores estrella de la Fórmula Romerito han decidido dar un paso más en el mundo de los deportes extremos y han creado el Torneo of Bolos (TOB), cuya primera edición concluyó ayer con una derrota de dimensiones siderales. El Murga llegó como la gran promesa de la temporada. Fue, sin embargo, flor de un día. Sólo un punto le separó del cero absoluto.
"Estos cabrones han pegado los bolos al suelo, fijo, porque yo he tirado perfectamente...Además, mi bola estaba mal, en el próximo campeonato jugaré con otra", declaró El Murga unos instantes después de conocerse las clasificaciones definitivas. Sus rivales afirman haber sido objeto de amenazas en ausencia de cámaras y aseguran que la sonrisa de El Murga durante la entrega de premios era una máscara que ocultaba una frustración sin límites.
"Llegó muy chulito él, pero al final na de na", afirmó El Marikiti, que se salvó de la humillación final gracias a los dislates del gran derrotado.
El Gran Poder, la revelación de la temporada, subió al podium en un triunfo que le ha dado la llave del Olimpo de los bolos. La elasticidad de sus movimientos, sus largas horas de entrenamiento con dinamómetros, y una perfecta combinación entre velocidad y puntería se tradujeron en una justa victoria.
El I TOB finalizó con la imposición de la banda y la entrega de trofeos al primero empezando por la cola (ver vídeo completo en www.formularomerito.blogspot.com).El Murga aceptó la banda de 'Putita de los bolos' con una dignidad que resultó ser sólo aparente. Walter Poweranger, experto en lectura labial, ha asegurado que el visionado de las imágenes en cámara lenta descubre el verdadero mensaje del perdedor: "¡Esto no va a quedar así, tengo amigos que pueden terminar de arruinar vuestras miserables vidas!".
Última hora: Vaselinas Paco ha contactado con el gabinete de prensa de TOB para anunciar su decisión de patrocinar a El Murga. Nuestro equipo de diseño ha comenzado los trabajos para diseñar el logo que la vergüenza de las boleras de la comarca lucirá en su camiseta a partir de la próxima temporada.
"Estos cabrones han pegado los bolos al suelo, fijo, porque yo he tirado perfectamente...Además, mi bola estaba mal, en el próximo campeonato jugaré con otra", declaró El Murga unos instantes después de conocerse las clasificaciones definitivas. Sus rivales afirman haber sido objeto de amenazas en ausencia de cámaras y aseguran que la sonrisa de El Murga durante la entrega de premios era una máscara que ocultaba una frustración sin límites.
"Llegó muy chulito él, pero al final na de na", afirmó El Marikiti, que se salvó de la humillación final gracias a los dislates del gran derrotado.
El Gran Poder, la revelación de la temporada, subió al podium en un triunfo que le ha dado la llave del Olimpo de los bolos. La elasticidad de sus movimientos, sus largas horas de entrenamiento con dinamómetros, y una perfecta combinación entre velocidad y puntería se tradujeron en una justa victoria.
El I TOB finalizó con la imposición de la banda y la entrega de trofeos al primero empezando por la cola (ver vídeo completo en www.formularomerito.blogspot.com).El Murga aceptó la banda de 'Putita de los bolos' con una dignidad que resultó ser sólo aparente. Walter Poweranger, experto en lectura labial, ha asegurado que el visionado de las imágenes en cámara lenta descubre el verdadero mensaje del perdedor: "¡Esto no va a quedar así, tengo amigos que pueden terminar de arruinar vuestras miserables vidas!".
Última hora: Vaselinas Paco ha contactado con el gabinete de prensa de TOB para anunciar su decisión de patrocinar a El Murga. Nuestro equipo de diseño ha comenzado los trabajos para diseñar el logo que la vergüenza de las boleras de la comarca lucirá en su camiseta a partir de la próxima temporada.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Un universo colgado del hombro (II)


Dicen que los bolsos de las mujeres son un misterio. Cierto. Nunca acabo de tener claro lo que llevo en el mío y tiene cierta inclinación a volver más lleno de lo que se fue. Este tan 'fashion' me lo trajo mi madre de Canarias. A simple vista parece un bolso cualquiera. Un aspirante a telépata se apoyaría los dedos en las sienes y diría:"Mmmmmmm....Barra de labios, espejo, polvos compactos, pañuelos de papel, llaves, móvil...". ¡¡¡¡Meeeeeec!!! Sólo ha acertado en el móvil
A veces yo misma me quedo estupefacta al comprobar lo que puede caber en un bolso. Sé que ya he hablado del tema, pero es que un bolso es un universo que se despliega ante nuestros ojos con sólo abrir una cremallera.
Zip.
El destornillador lo eché esta mañana para ajustar un tornillo que andaba suelto en un lugar que frecuento. No me ha dado tiempo. La mañana, la tarde y la noche se han complicado más de lo que esperaba.
El disco de Spiritual Front lo llevaba para escucharlo en el coche y lo traigo de vuelta a casa porque me apetece escucharlo con auriculares y los pies secos.
Sí, llevo una bandeja de chorizo de pamplona, otra de jamón york cortado en lonchas ultrafinas y una bolsa de picos variados. Cosas del Aikido. Mi dojo no es como los demás. Allí se celebran los cumpleaños por todo lo alto y los senseis son telépatas que saben que hoy no has podido hacer la compra. A veces asustan.
No se ve, pero también había un regaliz que le compré a Conchita por si le entraba el antojo de pronto. Debe de estar a punto de fosilizarse.
Hay un bloc de notas: puerto, sucesos, regalos de Navidad que no he comprado. Están las estrellas de papel que le compré a Ana y creía haberme dejado en casa, un móvil enloquecido que desde ayer me manda el mismo mensaje cinco veces....
Hay un bloc de notas: puerto, sucesos, regalos de Navidad que no he comprado. Están las estrellas de papel que le compré a Ana y creía haberme dejado en casa, un móvil enloquecido que desde ayer me manda el mismo mensaje cinco veces....
No, esto no tiene nada que ver con Japón. Pero hoy estaba aquí y me he dado cuenta de que un bolso es como un caleidoscopio en que ves todo un día en pedacitos.
A lo mejor sigo con Japón. No sé. Se va alejando y pierdo el impulso de contarlo desde este rincón. Me apetece más compartir los recuerdos que han echado raíces con los amigos mientras tomamos un té o unas tortitas de las que no caben en el plato.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Despertar en Hakone y flashback Nikko





13 de noviembre de 2010
He dormido a trozos, aunque no estoy cansada. Me desperté sobre las cuatro y tenía la sensación de haber dormido toda la noche, así que leí un rato e hice algunas fotos sobre la habitación. Con el yukata, a oscuras y la velocidad lenta de la cámara, mi imagen en el espejo parecía un fantasma de los de las películas de Mizoguchi. Me metí tanto en mi papel de espectro que paré porque yo misma empezaba a darme escalofríos. Volví al futón hasta las seis de la mañana. Al onsen de nuevo, desayuno y adiós a Hakone, Kutsume y sus trucos para contar en japonés.
Me da un poco de pena irme tan pronto . Nada me dice que lo que me queda por ver no vaya a ser igual o mejor. En cualquier caso, será nuevo. Ahora me doy cuenta de cuánto necesitaba romper la monotonía. No es la palabra. Mi vida no es monótona. Era la rutina lo que me estaba entumeciendo. Sin embargo, hay actos rutinarios que empiezan a echarse de menos.
Pensé que sólo era adicta a los vídeojuegos, pero resulta que estoy enganchada al Cola-cao y empiezo a manifestar los primeros síntomas de abstinencia. Busco sustitutos en las máquinas de 'vending'. Hasta el momento sólo he encontrado una especie de batido caliente en lata que sabe a agua con chocolate en polvo
Flashback: Nikko
Empezó fatal. Había que cambiar varias veces de tren desde la estación de Shinyuku y casi al final me despisté. Llegué con el tiempo justo para visitar los templos. La chica del centro de información de Nikko me dijo que me bajara en el puente. Subí a un autobús conducido por el único japonés cabreado que me había encontrado hasta el momento. Cuando me di cuenta de que me había pasado el puente hacía rato toqué el timbre. El conductor cabreado frenó en seco y me bajé.
Miro a mi alrededor y compruebo que no me ha dejado en una parada, sino en mitad de un parque natural que parece más una selva que un parque. Hay una caseta de madera, pero está vacía. Me encojo de hombros: "Bueno, ya llegaré a algún sitio". El paisaje es increíble. Montañas y montañas bajo las nubes. No hay espacio para un haz de luz entre los árboles. Se escucha un río que no veo.
Miro a la carretera por si viene algún autobús. No hay un autobús. Sino un hombre caminando a cuatro patas. La idea de un hombre caminando a cuatro patas me resultaba menos extraña que lo que realmente era: un mono con mucho pelo y el rabo enroscado. Me quedé parada en actitud de "no estoy". Creo que es la misma postura en la que me quedaba de pequeña cuando mi padre me pillaba intentando trastear en los enchufes. Al minuto comprendí que, si se les deja tranquilos, los monos japoneses son mucho menos perjudiciales que algunos conductores de autobús.
Llegué hasta una parada. Los templos estaban cerrados, pero se podían ver desde fuera. Luego caminé hasta la estación. Vi chicas en kimono, bomberos alineados en un parque sin puerta en el garaje, setos que parecían cortados a escuadra y cartabón, y taxistas que salían despacio de sus casas para empezar el turno.
Compré un pastel típico de Nikko, hecho con harina de arroz y relleno con una pasta de fruta. Se deshacía en la boca.
A la vuelta estaba molida. Dormí en los trenes al más puro estilo autóctono, cayendo en un coma profundo y despertando en los cambios de paradas, como si me hubiese tragado un despertador.
A la vuelta estaba molida. Dormí en los trenes al más puro estilo autóctono, cayendo en un coma profundo y despertando en los cambios de paradas, como si me hubiese tragado un despertador.
Paré a cenar en un restaruante de los de barra antes de volver al hotel y caer redonda. Después, Takayama.
lunes, 6 de diciembre de 2010
El ryokan




12 de noviembre de 2010 (noche)
Termina la excursión y salgo para el ryokan, en Hakone. No es uno de esos ryokan lujosos que salen en los reportajes de televisión. La entrada parece una cueva excavada en la montaña con un porche de madera. Dejo los zapatos en el casillero de la puerta y cojo una de las babuchas que esperan en hilera a los visitantes. Apenas hablan inglés, pero nos entendemos.
Habitación Bambú número tres. Corro la puerta y me quedo sin palabras. Una de las paredes es una gran ventana de cristal que da al cauce de un río cuyo nombre desconozco. No hago mucho por recordar los nombres. Nada más entrar he deseado tener sueño para dormirme escuchando el agua que corre. Le pregunto a Kutsume, la señora que me atiende, y me dice que el río se llama algo parecido a "hayaku" (rápido). El nombre perfecto. El agua corre hacia el mar como los niños que van a ver el océano por primera vez.
Me pongo el yukata. Abriga porque es de algodón. Me queda ancho y corto. Japón no está hecho para mis medidas, pero, aun así, es cómodo. Tanto quejarme de sentarme en seiza en las clases de aikido y ahora agradezco el entrenamiento porque aquí todo está a ras del suelo.
Los onsen sí están hechos a mi medida. Por fin el agua tan caliente como yo quiero. Me habría quedado toda la tarde. Colocas el cartel de "ocupado". Te quitas el yukata. Lo doblas. Te lavas y te metes en el agua. Todo es silencio. No piensas en nada. Quizá sólo he pensado en qué tipo de araña sería la que había en el techo.
Escribo mientras ceno. He perdido la cuenta de los platos. Kutsume me explica qué es cada cosa y cómo se prepara. Es como un cuadro. Me encanta la comida...Casi toda. No hace mucho tuve una mala experiencia con el sashimi y encima he descubierto que si no está cortado fino, no me entra. Por culpa del sashimi vivo uno de los episodios que, seguro, serán de los más bochornosos de la historia de mis viajes.
No quería ofender a nadie dejando en la bandeja lo que para ellos es un manjar. He visto un paquete de cleenex y he visto el cielo abierto. He cogido el plástico y he metido dentro los trozos que sabía inaceptables para mi estómago. Los he aplastado hasta hacer una pasta.
Vuelvo a la cena. Viene Kutsume a retirar la bandeja y se queda. Me da una clase magistral sobre cómo contar en japones con toallas, frutas, termos y todo lo que pilla a mano. Mai, dai, ko, hon,bon, pon...Así seguro que no se me olvida. Dice que aun siendo japonesa a veces le cuesta. Seguro que es para consolarme.
He esperado a la madrugada para ocultar el cuerpo del delito en la manga del yukata y tirar el contenido de la bolsita por el modernísimo inodoro.Antes hago una mini prueba para asegurarme de que el chisme traga bien. Sólo me faltaría atascar el onsen con un trozo de atún crudo. No quiero ni pensar en cómo me quedaría si, como consecuencia de una fontanería creativa, estando a remojo en agua caliente de pronto me saliera un trozo de atún crudo disparado desde la cañeria por la que entra el agua. Más de uno me retiraría la palabra si se enterase de esto, hay mucho fundamentalista nipón nacido en tierras occidentales.
En el avión leía un relato de un libro de Ishiguro que me prestó mi hermano. Un músico sin éxito y una famosa dedicada a vender exclusivas salían de excursión nocturna por un hotel con las caras vendadas después de una operación de estética. El músico acaba con la mano metida en un pavo relleno para recuperar un premio que previamente habían robado. Me reía más al pensar que esas cosas pasan, sobre todo por que les ocurren a otros.
Termina la excursión y salgo para el ryokan, en Hakone. No es uno de esos ryokan lujosos que salen en los reportajes de televisión. La entrada parece una cueva excavada en la montaña con un porche de madera. Dejo los zapatos en el casillero de la puerta y cojo una de las babuchas que esperan en hilera a los visitantes. Apenas hablan inglés, pero nos entendemos.
Habitación Bambú número tres. Corro la puerta y me quedo sin palabras. Una de las paredes es una gran ventana de cristal que da al cauce de un río cuyo nombre desconozco. No hago mucho por recordar los nombres. Nada más entrar he deseado tener sueño para dormirme escuchando el agua que corre. Le pregunto a Kutsume, la señora que me atiende, y me dice que el río se llama algo parecido a "hayaku" (rápido). El nombre perfecto. El agua corre hacia el mar como los niños que van a ver el océano por primera vez.
Me pongo el yukata. Abriga porque es de algodón. Me queda ancho y corto. Japón no está hecho para mis medidas, pero, aun así, es cómodo. Tanto quejarme de sentarme en seiza en las clases de aikido y ahora agradezco el entrenamiento porque aquí todo está a ras del suelo.
Los onsen sí están hechos a mi medida. Por fin el agua tan caliente como yo quiero. Me habría quedado toda la tarde. Colocas el cartel de "ocupado". Te quitas el yukata. Lo doblas. Te lavas y te metes en el agua. Todo es silencio. No piensas en nada. Quizá sólo he pensado en qué tipo de araña sería la que había en el techo.
Escribo mientras ceno. He perdido la cuenta de los platos. Kutsume me explica qué es cada cosa y cómo se prepara. Es como un cuadro. Me encanta la comida...Casi toda. No hace mucho tuve una mala experiencia con el sashimi y encima he descubierto que si no está cortado fino, no me entra. Por culpa del sashimi vivo uno de los episodios que, seguro, serán de los más bochornosos de la historia de mis viajes.
No quería ofender a nadie dejando en la bandeja lo que para ellos es un manjar. He visto un paquete de cleenex y he visto el cielo abierto. He cogido el plástico y he metido dentro los trozos que sabía inaceptables para mi estómago. Los he aplastado hasta hacer una pasta.
Vuelvo a la cena. Viene Kutsume a retirar la bandeja y se queda. Me da una clase magistral sobre cómo contar en japones con toallas, frutas, termos y todo lo que pilla a mano. Mai, dai, ko, hon,bon, pon...Así seguro que no se me olvida. Dice que aun siendo japonesa a veces le cuesta. Seguro que es para consolarme.
He esperado a la madrugada para ocultar el cuerpo del delito en la manga del yukata y tirar el contenido de la bolsita por el modernísimo inodoro.Antes hago una mini prueba para asegurarme de que el chisme traga bien. Sólo me faltaría atascar el onsen con un trozo de atún crudo. No quiero ni pensar en cómo me quedaría si, como consecuencia de una fontanería creativa, estando a remojo en agua caliente de pronto me saliera un trozo de atún crudo disparado desde la cañeria por la que entra el agua. Más de uno me retiraría la palabra si se enterase de esto, hay mucho fundamentalista nipón nacido en tierras occidentales.
En el avión leía un relato de un libro de Ishiguro que me prestó mi hermano. Un músico sin éxito y una famosa dedicada a vender exclusivas salían de excursión nocturna por un hotel con las caras vendadas después de una operación de estética. El músico acaba con la mano metida en un pavo relleno para recuperar un premio que previamente habían robado. Me reía más al pensar que esas cosas pasan, sobre todo por que les ocurren a otros.
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